martes, 23 de junio de 2015

COINCIDENCIAS O DESTINO (Segunda parte)

El hecho de que ocurra un fenómeno es impredecible pero factible.  ¿Cuán factible? Esta pregunta es casi imposible de responder o predecir, aunque hoy hay medios matemáticos y tecnológicos que otorgan un margen o porcentaje de ocurrencia loable. Es decir, aplicando la teoría probabilística y estadística a través de computadoras o sin éstas.
Resulta altamente curioso cómo surgió esta rama de las matemáticas. A mediados del siglo XVII, había en Francia un noble que le gustaba jugar, sobre todo a los dados. Este hombre era amigo de Pascal, uno de los grandes matemáticos de todos los tiempos, aunque no de los más descollantes, y lo hizo interesarse en cierto problema que el noble, llamado Antoine Gombaud, quería resolver: ¿Qué posibilidad tendría él de obtener un doble seis al lanzar veinticuatro veces dos dados al mismo tiempo? Pascal comenzó a discutir sobre el problema con su amigo Fermat, otro gran matemático francés, mediante cartas. Mi intención no es relatar una breve historia del surgimiento de la teoría de probabilidades, sino exponer la parte inicial del origen de esta importantísima rama de las matemáticas.  Hoy se sabe que el problema en cuestión seria resuelto de la siguiente manera.
P(obtener doble seis en 24 lanzamientos de dos dados) = Valor esperado = nxP(evento) =
24x(1/6)(16)= 24/36 = 2/3= o.67= 67%. Lo que indica que la probabilidad de la ocurrencia del hecho es bastante factible.
Ser el ganador de un ticket de la lotería del Mega Ball que se juega en New Jersey y otros estados, en el cual hay 75 números para escoger los primeros cinco números y uno de 15 para seleccionar el mega box, se reduce más o menos a: 0.0000000000321885974. Esto significa que la posibilidad de ser el ganador es casi inexistente, prácticamente cero. Sin embargo, la gente juega y hay ganadores.  ¿Cómo es posible? Unos le llaman un golpe de suerte; otros, destino y algunos, una gran casualidad. La ciencia, en este caso, no responde “realísticamente” a una posible ocurrencia. Imagínese la posibilidad de una persona ganar dos veces la lotería, el mismo juego; digamos el Mega Ball. Esto parece un suceso extremadamente imposible, ¿no? Pues han ocurrido muchos casos. Yo conocí un caso. Primero fue el padre y después la hija; al menos, eso fue lo que el padre dijo haber ocurrido. A lo mejor fue él mismo quien ganó las dos veces. Este caso es tan difícil de ocurrir que el hombre fue investigado por si hizo alguna clase de fraude.  
En estadística existe una ley llamada de los grandes números. Esta ley establece que un evento remotamente posible de ocurrir, pudiera suceder si esperamos un largo tiempo o hacemos una gran cantidad de intentos. Por ejemplo, si uno lanza una moneda, la probabilidad de que caiga cara o cruz (una cara u otra) es: ½ = 0.5 = 50% de ocurrencia de una cara o la otra. Ahora bien, ¿significa esto que si usted lanza la moneda 30 veces van a salir 15 de cada cara? Muy improbable. Pero si se aumenta el número de lanzamientos, se podrá apreciar que cada vez se aproximará más y más al valor ideal de 50%.
Ahora bien, hay una gran cantidad de hechos, fenómenos, que no pueden ser explicados a través de métodos simplemente matemáticos porque van en contra de toda lógica.
Según Dr. Bernard D. Beitman, un professor de psiquiatría de la Universidad de Virginia, la vasta cantidad de coincidencias que suceden en el mundo provienen de causas nunca descubiertas.
Hoy la ciencia trata de buscar explicaciones razonables o factibles a cualquier fenómeno, pero siempre permanecen más preguntas, incertidumbre, dudas que posibles respuestas. Una cosas es querer y otra, poder.
La teoría de la relatividad establece que la posición y velocidad de un observador afecta las medidas de los resultados de las observaciones. Por otro lado, la teoría quántica pronostica que el acto de observación pudiera afectar físicamente al objeto observado. Son tantas las contradicciones entre estas dos teorías que todavía no se ha encontrado una vía, una relación de unificación entre ellas.  El ser humano, mientras más intenta descubrir la naturaleza de las cosas y su entorno, va comprendiendo que cada día transita por un mundo diferente al día anterior.


Próximamente saldrá la tercera y última parte sobre este interesante tema, el cual pudiera resultar el más interesante de los tres. Pido disculpas a los lectores de mi blog por mi larga demora en publicar esta segunda parte; pero es que he estado extremadamente ocupado.

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